Test
Testing banner

El Lavamiento de los Pies y la Biblia

Imprimir

 

El Lavamiento de los Pies y la Biblia

 

El lavamiento de los pies está mencionado muchas veces en la Biblia.  Un ejemplo importante es cuando Jesús lavó los pies de Sus discípulos.  Algunos piensan que cuando Jesús lo hizo así que estableció una ceremonia que los Cristianos deben llevar a cabo como un acto de adoración.  Será el propósito de este artículo estudiar este tema y en particular lo que Jesús hizo.  Creo que una examinación cuidadosa mostrará que Jesús no tenía la intención de instituir una ceremonia de lavamiento de los pies.

 

La práctica de lavar los pies era necesaria por las circunstancias, tales como los vestidos y el medio de transporte.  Después de viajar a pie estaría muy ensuciado con el polvo, quizás aún empantanado.  Por comodidad y limpieza, era necesario que los pies se lavaran antes de entrar a una casa (Jueces 19:20-21; 2 Sam. 11:8).

 

Era entonces una cortesía común de parte de los anfitriones proporcionar los medios para que los visitantes lavaran sus pies (Gén. 18:1-4; 19:1-3; 24:32; 43:24).  Aún la cortesía mas grande sería mostrada por medio de lavar sus pies.  Esto era hecho por un siervo (1 Sam. 25:41).  El atuendo y los medios de transporte hoy día a menudo no necesitan el lavamiento de los pies.  De esta manera, el visitante de hoy generalmente se sentirá en aprietos y aún insultado si un anfitrión trajera una cubeta y le lavara sus pies.

 

Como se anotó, algunos creen sinceramente que en Juan 13:1-17 Jesús instituyó una ceremonia especial que debe ser parte de la adoración de los Cristianos.  No obstante, si esto fue lo que Jesús determinó, ¿no es extraño que no tengamos ejemplo en el Nuevo Testamento de tal ceremonia siendo practicada, ni alguna instrucción especial en cuanto a cómo debe ser llevada a cabo?

 

La Cena del Señor fue instituida como un memorial para recordarnos el cuerpo y la sangre del Señor.  No solo tenemos registros históricos de Jesús instituyéndola en los evangelios, sino que también tenemos un ejemplo de esta siendo practicada (Hch. 20:7) y la enseñanza especial con respecto a cómo hacerla correctamente (1 Cor. 11:17-34).  Estas cosas confirman que la Cena del Señor es un acto especial de adoración.  Tal confirmación está totalmente faltante con respecto al lavamiento de los pies.

 

Juan 13:1-17 no indica que Jesús determinó establecer el lavamiento de los pies como un acto de adoración.  Cuando instituyó la Cena del Señor, Jesús dijo “Haced esto en memoria de mí” (1 Cor. 11:24).  El demostró que estaba instituyendo un acto especial cuyo propósito era recordarnos Su cuerpo y sangre.  No obstante, cuando Jesús lavó los pies de los discípulos no dijo “haced esto en memoria de ... humildad, servicio, etc.”  No estaba instituyendo un rito especial para ser llevado a cabo para recordarles algo.  El pasaje muestra que El lavó los pies de Sus discípulos para enseñarles a ser lo bastante humildes hasta el grado de lavarle los pies de sus discípulos y de esta manera servirse los unos a los otros (v.14).

 

El lavamiento de los pies ya era una práctica establecida basada en la necesidad.  Esto fue así aún en esa pascua.  Jesús no instituyó alguna práctica nueva.  Se humilló a Sí mismo y obró un servicio ya establecido como un ejemplo.  Ese ejemplo nos enseña que cuando alguien necesita que le laven sus pies, debemos estar deseando lavárselos por él.  Compare Juan 13:15 con Fil. 2:3-4.

 

No obstante, las ceremonias de lavamiento de pies de nuestros vecinos religiosos no están basadas en la necesidad.  Cuando llevan a cabo sus ceremonias ¿las hacen así porque sus pies necesitan ser limpiados?  ¿La mayoría de ellos se desconcertarían si sus pies realmente necesitaran ser limpiados en tal forma?  ¿Sería interesante saber cuántos lavan sus pies antes de participar en la ceremonia?

 

Cuando Jesús lavó los pies de sus discípulos, El colocó el ejemplo (v.15).  El era el Señor, no obstante, se humilló lo suficiente para agacharse y lavar sus pies (v.14).  Como Sus siervos no eran mejores que El, de esta manera debían seguir Su ejemplo.  Debían humillarse lo suficiente para servirse los unos a los otros por medio de lavarse los pies los unos a los otros.  Jesús no llevó a cabo un ritual, dio un ejemplo de servicio.

 

De esta manera es verdad, Jesús ciertamente mandó a Sus discípulos a lavar los pies de sus compañeros discípulos (v.14-15).  No obstante, la aplicación del ejemplo de Jesús no está limitado simplemente al lavamiento de los pies.  Por medio de lavar sus pies Jesús enseñó a los discípulos que debían servirse los unos a los otros.  Los Cristianos deben estar deseando hacerlo así de cualquier manera con sus compañeros discípulos que tengan necesidad (Fil. 2:3-4).

 

No obstante, ¿1 Timoteo 5:10 no enseña que era necesario para una viuda participar en la ceremonia del lavamiento de los pies para calificar como viuda en necesidad?  ¡La respuesta es no!  El lavamiento de los pies de los santos en este pasaje está clasificado con tales cosas como criar hijos, practicar la hospitalidad, y socorrer a los afligidos.  Estos no son actos ceremoniales de adoración.  Son las buenas obras comunes de todos los días, obras de servicio.  Lo mismo es verdad del lavamiento de los pies de los santos.  El punto del pasaje es que para estar calificada, para ser tenida en la lista de la iglesia, una viuda debía ser una que estuviera llena de buenas obras.  Naturalmente, una buena obra era el lavamiento de los pies de los discípulos que están ensuciados por el viaje a pie en los caminos polvorientos.

 

En conclusión, Jesús por lavar los pies de Sus discípulos no estaba instituyendo un acto ceremonial de adoración.  El, actuando como siervo, lavó los pies de los discípulos como un ejemplo  para que ellos hicieran lo mismo.  Los discípulos necesitaban aprender a ser humildes y a servirse los unos a los otros, aún lavar cada uno los pies de los otros.  Estemos deseando hacer lo mismo como lo dicte la necesidad.

 

[The Preceptor, Vol. 38, Pág. 244, Jerry Merten].

 

 

Formulario de acceso

La verdad en la vida

la verdad en la vida preescolar

la verdad en la vida primaria