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¿Es Marcos 16:9-20 Espurio o Genuino?

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¿Es Marcos 16:9-20 Espurio o Genuino?

 

El final del evangelio de Marcos, en concreto los v.9-20, constituyen un pequeño misterio para algunos. Al respecto, en la nota a pie de página de la Biblia de Jerusalén podemos leer lo siguiente:

 

“El ‘final de Marcos’, vv. 9-20, forma parte de las Escrituras inspiradas; es considerado como canónico.  Esto no significa necesariamente que haya sido redactado por Marcos.  De hecho se pone en duda su pertenencia a la redacción del segundo evangelio.  —Las dificultades proceden ante todo de la tradición manuscrita.  Varios mss, entre ellos el Vat. y el Sin., omiten el final actual.  En lugar del final ordinario, un ms. da un final más breve que es continuación del v.8”. 

 

En la Enciclopedia Encarta podemos leer:

 

“Existen dos tradiciones textuales para la conclusión del Evangelio. La mayoría de los manuscritos griegos tienen el ‘final largo’, que termina en 16:20, aunque un pequeño número llega sólo hasta 16:8. La opinión dominante entre los especialistas es que la versión más corta es la más antigua (es decir, que Marcos terminó la composición en 16:8), y que un escriba del siglo II, considerando que el final era muy rápido e insatisfactorio, se basó en el Evangelio según san Lucas para componer lo que le pareció una conclusión más aceptable”.– (Biblioteca de Consulta Microsoft® Encarta® 2003. © 1993-2002 Microsoft Corporation. Reservados todos los derechos). 

 

En el libro– “COMO NOS LLEGÓ LA BIBLIA” de Neil R. Lightfoot, en el capítulo VI señala:

 

"El testimonio contra Marcos 16:9-20 se basa mayormente en los manuscritos SINAITICO Y VATICANO . Estos dos unciales del siglo IV son nuestros mejores manuscritos, y como testigos de texto se les reconoce suficientes por sí solos. Por eso nos encontramos frente al problema de que los manuscritos en los que más confiamos no tienen estos versículos finales de Marcos.  Aun hay más en contra del testimonio de Marcos 16, y es el del manuscrito ANTIGUO SIRIACO.... A favor de Marcos 16 están el MANUSCRITO ALEJANDRINO, MANUSCRITO DE EFRAIN, EL CODICE DE BEZA Y OTROS...Además está la afirmación de IRENEO que muestra la existencia de Marcos 16 en el siglo II."

 

El texto de Marcos 16:9-20 ha sido atacado como siendo espurio.  El ataque sobre la genuinidad del pasaje es reminiscente de los argumentos sectarios en un esfuerzo por deslucir (o contrarrestar) la enseñanza acerca de que el bautismo es esencial para la salvación en el v.15.  Aún si pudiera ser mostrado que esta porción del evangelio de Marcos es espuria, tampoco ayudaría a aquellos que quieren contrarrestar Mr. 16:18, ni a aquellos que quieren contrarrestar Mr. 16:16.  Hay otros pasajes que enseñan que las señales y milagros seguirían a los primeros cristianos para confirmar la palabra, exactamente como hay otros pasajes que enseñan que el bautismo es esencial para la salvación.  Tampoco es necesario afirmar que Marcos 16:9-20 es espurio en un esfuerzo por contrarrestar la práctica de tomar en las manos serpientes, beber algo mortífero, etc., como para aplicarlo a los cristianos hoy día.  Hay otros pasajes que enseñan que los dones milagrosos del espíritu cesarían, se acabarían (cfr. 1 Cor. 13:8).  La historia también confirma que las señales milagrosas cesaron. 

 

Con respecto a la inspiración de Mr. 16:9-20, se necesita señalar primero que la autenticidad de este pasaje (eso es, la exactitud y precisión histórica de su enseñanza) nunca ha sido cuestionada por los eruditos.  La única pregunta que ha surgido en cuanto a su genuinidad pertenece a sí fue escrito o no por Marcos y si debería ser considerado como parte del manuscrito original de Marcos.  En vista de que la exactitud y precisión de la enseñanza no puede ser negada satisfactoriamente, porque el pasaje esté pegado al cierre del Evangelio de Marcos no suministra algo menos valioso aún cuando algún otro apóstol o escritor inspirado haya sido su autor. 

 

La base del argumento espurio es doble.  Primero, es afirmado que es espurio porque el pasaje está omitido de los Manuscritos Vaticano y Sinaítico.  Siendo estos los dos manuscritos más antiguos conocidos (el Sinaítico datando del siglo cuarto, alrededor del 340 DC.; el manuscrito Vaticano también datando del siglo cuarto, probablemente alrededor del 350 DC., algunos creen que es del 325 DC) y en vista de que Marcos 16:9-20 está omitido en ambos, es argumentado que el pasaje no era parte del evangelio de Marcos.  Jerónimo y algunos escritores del siglo cuarto también son citados para decir que el pasaje estaba ausente en algunas de las copias griegas de su día.  Segundo, es dicho que hay palabras y frases encontradas en Mr. 16:9-20 que no se encuentran en el resto del evangelio de Marcos.  De esto es concluido por algunos que este pasaje fue escrito por alguien mas y no por Marcos.  No obstante, una examinación profunda de estos argumentos, no sólo mostrará que el pasaje es auténtico en todos sus detalles, sino que también mostrará que no hay verdadera razón para dudar que esta porción también fue escrita por Marcos. 

Hay tres testimonios con respecto a lo auténtico de un dado pasaje; a saber, los manuscritos existentes (copias de los originales, y copias de las copias), las versiones (traducciones) de las Escrituras hechas en otras lenguas, y los escritos de los llamados "padres eclesiásticos".  En este caso a la mano, los dos manuscritos más antiguos que existen actualmente (siempre existe la posibilidad de poder haber nuevos descubrimientos arqueológicos en el futuro), el Sinaítico y el Vaticano, datan de cerca de 350 d. J. C.  Pero existen algunas versiones que son más antiguas que los dos referidos manuscritos, datando de fechas del siglo segundo.  También hay testimonio de comentaristas más antiguo que esos dos manuscritos.

 

El texto griego del Nuevo Testamento, del cual la versión Reina-Valera fue traducida, estaba basado en los manuscritos que datan desde el siglo 5 hasta el siglo 16.  La erudición durante estos siglos fue la mejor, sino la mejor.  Casiodoro de Reina terminó en 1569 la primera Biblia completa impresa en castellano.  Empleó los textos originales hebreo y griego, y versiones anteriores como la de Ferrara.  Esta es la versión mejor conocida bajo el nombre de Cipriano de Valera, quien revisó la obra de Reina y la publicó de nuevo en 1602.  Desde esa fecha y particularmente en los últimos 125 años, un número de antiquísimos y por tanto presumiblemente mejores manuscritos griegos han sido descubiertos o han sido hechos disponibles para los traductores en los siglos 19 y 20.  Es de estas fuentes más recientes que ha resultado un mejoramiento en el texto griego del Nuevo Testamento. 

 

Una de las diferencias básicas entre el Textus Receptus y lo que ha llegado a ser llamado el “Texto Griego Moderno” tiene que ver con la aceptación o rechazo de los últimos doce versículos del evangelio según Marcos.  La gran mayoría de los eruditos modernos y la “alta crítica” rechazan ahora estos últimos doce versículos de Marcos.  Sin embargo, no siendo un “erudito” o de la “alta crítica”, quisiera presentar las siguientes razones y argumentos en cuanto a por qué creo firmemente en la exactitud y genuinidad de estos versículos.

 

La genuinidad de Marcos 16:9-20 puede ser vista de lo siguiente: 

 

(1) Los hechos que son declarados en Mr. 16:9-20 son mencionados en los evangelios (cfr. Luc. 8:2; Jn. 20:1-8, etc.) y la promesa con respecto a las señales fue verificada completamente por los milagros practicados por los apóstoles y los cristianos como está registrado en el libro de Hechos.  Hebreos 2:4 y otros pasajes confirman además que tales señales seguirían a los creyentes.   

 

(3) Si Marcos 16:8 era el final de la biografía de Cristo, note que las últimas palabras serían:  “... ni decían nada a nadie, porque tenían miedo”.  ¿Puede usted imaginarse un escritor inspirado terminando la biografía de su Maestro, en cuya ascensión y resurrección él creía, en una forma tan negativa? 

 

(3) Todo el resto del capítulo de Marcos es encontrado en la Armonía de los Cuatro Evangelios de Taciano que data del segundo siglo (alrededor del 140 DC).  Esta obra es llamada el Diatessaron, una demostración de que las iglesias en general reconocían cuatro evangelios y solamente cuatro. 

 

(4) Ireneo, un escritor del 2° siglo (130-200 DC), citó de los últimos doce versículos de Marcos, y lo atribuyó como estando contenido en el Evangelio de Marcos. 

 

(5) Justino Mártir, también del 2° siglo (nació cerca del año en que murió Juan), escribió en una de sus apologías (I, 45 – escritas alrededor del 140 DC) y parafraseó Mr. 16:20. 

 

(6) Otros de los escritores primitivos que hicieron uso del “largo final” de Marcos, fueron Papías (70-155 DC), alumno de Juan, Hipólito y Celsos, también Dionisio de Alejandría en el tercer siglo.  Todos estos vivieron y escribieron desde cien y doscientos años antes que los primeros manuscritos existentes fueran escritos o antes de que Jerónimo indicara que el pasaje no se encontraba en algunos de los manuscritos griegos de su día.  Las palabras de Ireneo indican que el pasaje formaba parte del evangelio de Marcos en el segundo siglo y que Marcos era considerado como su autor.  Declaró, “Pero Marcos, al final de su evangelio, dice; y el Señor Jesús, después que les habló fue recibido arriba en el cielo, y se sentó a la diestra de Dios”.  Por tanto, es aparente que este pasaje era una parte del evangelio de Marcos y fue escrito por Marcos.  

 

(7) Cinco fuentes diferentes de la traducción del Latín Antiguo (hecho en el siglo segundo, no se tradujo del AT del hebreo, sino de la Septuaginta), que precedieron a la Vulgata Latina de Jerónimo del principios del siglo 5°, contenían todo Marcos 16. 

 

(8) La Vulgata Latina de Jerónimo.  Llegó a ser la Biblia del Occidente durante mil años.  Era una revisión del Latín Antiguo por Jerónimo (382-404 DC).  Con algunas 8.000 copias y copas parciales aún en existencia, incluían el “largo final” de Marcos. 

 

(9) El Sirio Peshito que era el equivalente en Sirio a la Vulgata de Jerónimo en Latín, también contenía todo Marcos.  Hecho en el siglo 4° basado sobre el Sirio Antiguo (hecho en el siglo segundo DC., para el uso de los sirios.  No existe hoy ningún manuscrito completo).  El Sirio Peshito desplazó al Sirio Antiguo por completo.  “Peshito” significa “sencillo”. 

 

(10) Un manuscrito griego del siglo 5°, llamado el Códice Alejandrino hecho en Alejandría, contiene todo el Evangelio acorde a Marcos.  Con respecto a este manuscrito, el Dr. Frederic G. Kenyon escribió:  “A menudo se encontrará a la cabeza de la gran masa de los unciales  tardíos (manuscritos compuestos de letras mayúsculas), y cursivos (letras minúsculas) que apoyan el ‘textus receptus’ (o texto recibido), y aunque es muy superior a los cursivos tardíos del cual el ‘textus receptus’ fue en efecto derivado, aún pertenece a la misma clase será encontrado a menudo en acuerdo con la Versión Autorizada (KJV) que con la Revisada» (Nuestra Biblia y los Manuscritos Antiguos, F.G. Kenyon, Pág. 132). 

 

(11) Otro manuscrito del siglo 5° o posiblemente del 6° es el Códice Beza, que es el manuscrito bilingüe (Griego-Latín) de los evangelios  y Hechos mas tempranos conocidos.  También contiene el “largo final” de Marcos. 

 

(12) El Códice Regius, datando del siglo 8°, da ambos, el “final corto” y el ”final largo” de Marcos.  Es pensado que este manuscrito se originó en Egipto. 

 

(13) Cada libro del Nuevo Testamento fue escrito por separado y por algún tiempo, circuló individualmente.  Es muy probable que la primera porción o la última porción de un rollo o códice se haya desgastado o haya sido arrancado.  Luego, mientras un escriba buscaba hacer otra copia de la copia dañada, pudo no haber tenido disponibles los últimos versículos de Marcos para copiarlos.  Por tanto, copiaría tanto como estuviera intacto, y luego se detendría ... esperando encontrar después una copia completa, para terminar su tarea ... solamente el escrito nunca fue terminado en ese manuscrito en particular. 

 

(14) Es interesante notar que todas las versiones antiguas del Nuevo Testamento contienen Marcos 16:9-20.  Esto necesariamente enfatiza que el pasaje era parte del texto griego del cual fueron hechas estas traducciones.  Entre estas versiones están la Sirio Peshito, la del Latín Antiguo, la Sahídica y la Cóptica.  Todas estas existían mucho antes que los Manuscritos Vaticano y el Sinaítico y mucho antes de Jerónimo.  En conjunto es irrazonable argumentar que en vista de que estaba omitida de estos dos manuscritos que es espurio puesto que todas las Versiones Antiguas, incluyendo aquellas que existían mucho antes de estos dos manuscritos, lo incluyeron como parte del texto del Evangelio de Marcos. 

 

(15) Además, parece altamente improbable que Marcos hubiera cerrado tan abruptamente su Evangelio al final del versículo 8.  Los primeros ocho versículos de Marcos 16 hablan de la resurrección de Cristo.  Los v.9-11 hablan de la aparición de Jesús a María Magdalena después de su resurrección.  Los v.12-13 hablan de la aparición del Señor a dos discípulos en el camino a Emaús (cfr. Luc. 24:13-35).  Los v.14-18 discuten la aparición de Jesús a los once, declaran la comisión que Jesús dio a los discípulos de predicar el evangelio, declaran las condiciones de la salvación, y la promesa de las señales para confirmar la Palabra como siendo la Verdad de Dios.  Los v.19-20 de Marcos 16 hablan de la ascensión de Cristo y afirma que el Señor confirmaría sus palabras con las señales como lo había prometido.  Que forma más lógica habría sido para Marcos haber traído a un cierre su evangelio. 

 

(16) Los mismos dos manuscritos que omiten Marcos 16:9-20 también omiten otros pasajes de la escritura.  Notablemente entre estos están Juan 7:53–8:11.  Estos mismos versículos están omitidos en ambos manuscritos.  Sin embargo, aquellos que argumentan que Marcos 16:9-20 es espurio porque ambos manuscritos omiten estos versículos, nunca argumentan que Juan 7:53–8:11 es espurio.  Cuando se recuerda que los Monjes estaban usando las páginas del Manuscrito Sinaítico para encender los fuegos del Monasterio cuando el Dr. Constantino Tischendorf los hayó en el “Monasterio de Santa Catalina en el Mte. Sinaí” en 1844, parece haber una explicación más bien racional en cuanto a por qué este y otros pasajes no fueron encontrados formando parte del Manuscrito. 

 

(17) El Dr. Phillip Schaff, quien sirvió como presidente del Comité de la American Revision dijo de Marcos 16:9-20, “La sección es encontrada en la mayoría de los Unciales y en todos los leccionarios griegos y siriacos existentes hasta donde se ha examinado; e Ireneo, quien es un testigo mucho más antiguo que cualquiera de nuestros Manuscritos existentes, cita el versículo 19 como parte del Evangelio de Marcos.  Un argumento fuertemente intrínseco para la genuinidad se deriva también de la extrema improbabilidad (pudiéramos decir imposibilidad) de que el evangelista hubiera cerrado intencionadamente su Evangelio con ‘porque tenían miedo’” (Companion to the Greek New Testament, Pág. 190). 

 

Los Códices Vaticano y Sinaítico No

Contienen Marcos 16:9-20

 

Los dos manuscritos que se piensan son los más antiguos descubiertos, son la base primaria para Westcott y Hort, y los críticos textuales que les siguen, han rechazado el “final largo” de Marcos.  Sin embargo, el Dr. George Salmon, quien era contemporáneo de Westcott y Hort, estuvo en desacuerdo con ellos por su rechazo de Marcos 16:9-20.  Copiamos como sigue de la Introducción al Nuevo Testamento, página 146, del Dr. Salmon. 

 

“Los MSS. (manuscritos Vaticano y Sinaítico, JR) no son aquí independientes, la conclusión de San Marcos estando transcritos en ambos (manuscritos, JR) por la misma mano.  Esto fue señalado por Tischendorf (el descubridor del Manuscrito Sinaítico, JR);  pero debe ser observado que su opinión no reposa en su impresión general del carácter del escrito a mano, respecto a lo cual solamente un experto como él mismo sería competente para juzgar.  Da una multitud de pruebas conspiradoras, que pueden ser verificadas por cualquiera que se refiera al facsímil del MS Sinaítico.  La página conteniendo la conclusión de San Marcos es una de las seis páginas que difieren de la obra del copista del Nuevo Testamento Sinaítico y concuerda con la del Vaticano en un número de peculiaridades ...” 

 

“... Primero, al mirar la columna que contiene la conclusión de San Marcos, y la columna siguiente, que contiene el inicio de San Lucas, es aparente que la anterior está escrita mucho más ampliamente que la última.  En efecto, hay solamente 560 letras en la columna anterior, 678 en la última.  Esto sugiere que la página como originalmente se escribió debe haber contenido algo de considerable longitud que fue omitido en la copia substituta.  A menos que alguna precaución fuera tomada, una omisión de esa clase dejaría un espacio en blanco para  salir con cuentos.  En efecto, si la columna de cierre de San Marcos hubiera sido escrita en la misma forma como todas las demás, habría sido una total columna en blanco.  Pero por la manera de extender su escrito el escriba se permitió traspasar 37 letras  a una nueva columna, el resto de las cuales pudieron ser dejadas en blanco sin un aviso atrayente, como lo fue la conclusión de un Evangelio.  El segundo fenómeno es que el Evangelio termina en la mitad de una línea, y todo el resto de la línea está llena de ornamento, mientras que por debajo el adorno empleado está prolongado horizontalmente, a fin de formar una línea ornamentada llegando a todo a través de la columna.  Este llenado de la última línea no aparece en ninguna otra parte en el Sinaítico (aunque el mismo escriba ha escrito la conclusión de otros tres libros), no en el Nuevo Testamento Vaticano ...” (Ibíd, Pág. 147). 

 

Salmon dedica más de siete páginas a su descripción de las alteraciones en el Códice Sinaítico, y prueba su punto de que en ambos, en el Vaticano y el Sinaítico el tratamiento de Marcos 16:9-20, fue hecho por solamente un escriba, en algún momento en el pasado obscuro.  Esto, entonces, provee escasamente una base sana sobre la cual Westcott y Hort pueden edificar lógicamente su “teoría de la crítica textual” llevando al rechazo de Marcos 16:9-20. 

 

Algunos eruditos han contado los conocidos manuscritos griegos en cerca de 5.500.  Algunos 170 son fragmentos del 2° siglo hasta cerca del 7°.  Mas de doscientos están en tipo “letra mayúscula” (uncial) manuscritos que datan de los siglos 4° hasta el 10°.  Más de 2.400 son cursivos (letras minúsculas), manuscritos estimados que son de los siglos 9° al 16°.  2.281 son leccionarios (o libros de sermones) que fueron usados originalmente para la lectura pública de extractos del Nuevo Testamento en la adoración congregacional. 

 

Es dicho por los eruditos que la gran mayoría de todas estas fuentes de los manuscritos griegos concuerdan muy íntimamente.  Los críticos modernos son citados como admitiendo que este fue el texto griego de uso general a través de la mayor parte del Período Bizantino (312-1453 DC) (¿Cuál Biblia?, Fuller, Pág. 89). 

 

Conclusión

 

Hemos notado que algunos intentan argumentar que Marcos 16:9-20 es espurio y que no fue escrito por Marcos en vista de que hay palabras y frases encontradas en estos últimos doce versículos de Marcos 16 que no son encontradas en el resto del Evangelio de Marcos.  Ha sido observado que no hay menos de diecisiete palabras y frases en este pasaje que no son usadas en ninguna otra parte por Marcos.  En respuesta a este argumento, J.W. McGarvey observó que el Prof. John A. Broadus, bautista de Greensville, S.C., publicó en un artículo en el Baptist Quarterly para 1869, una lista de exactamente diecisiete palabras y frases usadas por Marcos en los doce versículos inmediatamente precediendo a Marcos 16:9-20 que no son usadas en ninguna otra parte por Marcos.  No obstante, los críticos de Marcos 16:9-20 nunca cuestionan la autoría o genuinidad de estos doce versículos.  McGarvey enfatizó que el hecho de que el mismo argumento podría ser hecho contra los doce versículos “es directamente un hecho sorprendente y una exposición  asustadora del fundamento frágil sobre el cual esta famosa estructura crítica ha sido erigida.  Muestra que el mismo uso de la concordancia griega que llevó al origen de esta crítica, si se empuja un poquito mas, se habría ahogado en su nacimiento, y habría salvado a algunos críticos distinguidos de ser detectados en un pensamiento endeble y en una pretendida falacia” (Comentario Sobre Marcos, Pág. 380).  McGarvey aplicó la misma prueba a los últimos doce versículos del Evangelio de Lucas y encontró que hay nueve palabras en estos versículos que no son usadas por Lucas en ninguna otra parte en su evangelio.  No solo eso, sino que cuatro de estas palabras no se encuentran en ninguna otra parte en el Nuevo Testamento.  No obstante, ninguno de los críticos de Marcos 16:9-20 nunca cuestiona la autoría o genuinidad de Lucas 24:42-53.  Otros ejemplos de esta clase probablemente podrían ser encontrados en el Nuevo Testamento.  No obstante, estos son suficientes para demostrar que este razonamiento de parte de los críticos es una sombra de sofistería.  Lo que es espurio es el argumento de ellos, no el texto de Marcos 16:9-20.  Por tanto, es evidente que la voz de la erudición niega el reclamo de espurio.  No hay base absolutamente razonable para afirmar que Marcos 16:9-20 sea cualquier otra cosa menos que la palabra inspirada de Dios y que fue escrito por Marcos como parte de su Evangelio. 

 

Este breve artículo sobre este tema por ningún medio es exhaustivo.  Mucho más pudiera ser suplido a favor y en contra de la aceptación del “largo final” de Marcos 16.  No obstante, con los “altos puntos” que han sido tocados en este discurso, uno no puede ver cómo alguien que tenga confianza en la inspiración de las Escrituras, pudiera concluir de otra manera a la de que todo Marcos 16 es la Palabra Inspirada de Dios.  Es la esperanza y oración de este escritor, que los estudiantes de la Biblia se detengan y piensen, y no acepten ciega e impensadamente el texto, las teorías, y las conclusiones de hombres que son productos de las escuelas que niegan y denigran de la Inspiración de la Biblia. 

 

Hay mejoras a ser encontradas en algunas de las traducciones del “texto griego moderno” ... pero el tratamiento textual moderno de Marcos 16 no es una mejora. 

 

[Truth Magazine, Vol, 19, Pág. 822, Luther W. Martin; Pág. 454, Howard See].

 

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